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Un día nos haremos viejos

Salango_77

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Huiremos y nos haremos viejos.
Volveremos a terminar lo que empezamos.
Al final seremos jóvenes
haciendo lo que hacen los viejos;
viejos haciendo lo que
desearían
hacer de jóvenes.

Huiremos y nos haremos viejos.
Con un puesto de friturita
justo en Huelin.
Boquerones, calamares y chanquetes…
A la rica almendrita de mi tierra
(para abrir boca).

Al paseo de cielos violetas y anaranjados
entre rocas rompeolas
que rompen corazones;
entre gritos que irían
de la cocina
hasta el mercado…
Entre (tus) olores…

Entre sabores almibarados
de tu boca a la mía,
de mi alma a tu vagina.
A espetos que me espetan
en qué se ha convertido el pasado
mientras me imagino que,
una vez,
me hice viejo a tu lado.

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Ella y yo

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Decidí olvidarme de todo durante un rato.
Allí estaba ella, desnuda,
y yo cubriéndola de miradas y de palabras.
No tenía ningún objetivo,
salvo el de dejar pasar el tiempo.
Quería posponer lo inevitable, que es la muerte,
pero ella me observaba,
cada vez menos desnuda,
y me hacía olvidarla.

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Se cubría de un negro espeso,
bajo un tatuaje permanente.
Y a medida que ella moría yo me hacía más fuerte.
También me desinflaba, pero me hacía más fuerte.
Así como Eva, cual costilla sacada de mí
y expuesta a mis propios delirios,
expulsada de un paraíso anómico,
iba mostrándose cada vez más vergonzosa,
a medida que su piel era cada vez menos visible.

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Mi victoria era mínima y, desde luego, pírrica.
No ganaba yo. Nunca ganaba y nunca lo haría.
Porque tras quedar completamente cubierta
aparecería desnuda otra vez y otra, delante de mí,
y entonces me miraría burlona y repetiría, en silencio,
las mismas palabras, que son ninguna,
pero que leen «tú pierdes» en una corriente subyacente
que corre más allá de lo verbal.

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Y entonces pretendería que la cubriese de nuevo,
que le inyectara la amarga savia de mis negros labios
en la concavidad de sus mejillas
y en la convexidad de sus muslos.
Querría que se lo hiciera una vez y otra.
Cada vez más fuerte.
Y yo, cada vez más fuerte, más rápido e intenso,
trataría de darle lo que pide.
Perdería.
Me dejaría exhausto,
se burlaría de mí mostrándome el fruto de mis esfuerzos,
que no sería nada salvo haber pasado el rato.

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Ella gana. Ella siempre gana.
Ella y yo, en la cámara oscura.
Ella gana. Ella siempre gana.
Ella y yo, en mi habitación.
Ella gana. Ella siempre gana.
Ella y yo, la hoja desnuda.
Ella gana. Ella siempre gana.
Ella y yo, haciendo el amor.

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