Málaga, una perspectiva de Iván Aranda

Málaga es el infierno donde he ido a parar por mis pecados. Es una cárcel de asfalto y cemento. Es un río seco. Es la tierra de las falsas oportunidades. Inundada de un turismo conformista y apático que cree haber descubierto un oasis en sus miserables vidas condenadas inequívocamente al fracaso. Málaga huele a sueños corrompidos. Veo a las mujeres caminar con miedo por la noche a solas. Y a los hombres hundidos en sus anhelos de cenizas. La ciudad de las citas de tinder, del sexo estafado, de los vómitos en la aceras del centro. Veo a una civilización consumirse entre restaurantes sin identidad, niños atropellados y artistas de contrabando. Una catedral inacabada como las promesas de amor. Miradas sedientas de comprensión. Mientras la policía se pasea y los extranjeros aprenden español en este infierno de asfalto y cemento, yo me pregunto quién es el demonio aquí.

Fotografía de Ibai Fernández