Las orillas del marketing y la comunicación

Tan inclusivos son el marketing y la comunicación que, a veces, es difícil delimitar sus orillas. Tanto así que, en muchas compañías, el gabinete de marketing lleva la comunicación, el de comunicación lleva el de marketing, o conviven ambos gabinetes dentro de una oficina en la que una inscripción con ambas palabras decora el cartel en la puerta.

Lo que es cierto es que, así como sería ilógico separar al cliente del proceso creativo de su propia marca, sería ilógico pretender que marketing y comunicación no debatiesen unas ideas que, además de ser las mismas, persiguen, en realidad, el mismo lucro: el establecimiento, la solidificación y el éxito de una marca entre una audiencia estudiada.

La comunicación, el marketing y la producción audiovisual

Si entendemos por producción audiovisual todo aquello que pueda ser visto u oído, su importancia en el desarrollo del proceso creativo de marca es sencillamente esencial.

Desde el primer trazo del logo, el diseño, la fotografía, la animación, la maquetación, la videografía… todo ello se impone como esencial a la hora de comenzar a expresar la manifestación física de la marca. Una manifestación física que se va tornando sociocultural a medida que es aceptada e implementada entre su audiencia.

Actualmente, el proceso comunicativo exige un dinamismo y una visualidad que, a su vez, cada día cobran mayor importancia. Las tendencias culturales y de consumo de medios de los individuos cada vez hace más obligatoria la necesidad de llegar al público a través de un material que no sólo sea dinámico, sino que se encuentre «vivo».

Es el de hoy el tiempo de la gratificación inmediata en el que, cada vez, cada experiencia se requiere con mayor antelación y, cada vez, cada experiencia satisface menos o, mejor dicho, durante un período menos prolongado de tiempo.

Así, cuando se habla de comunicación, no se está hablando sólo de las herramientas conceptuales para generar esas vías y canales de los que antes hablábamos. Tampoco de una generación puntual de contenido gráfico o audiovisual sobre la que apuntalar una incipiente identidad corporativa. Se está hablando del mantenimiento — a través de su continua generación — de un material «vivo», un material que mantenga la experiencia emocional del usuario cada vez más vigente. Se trata de renovar esa experiencia demostrando al usuario no sólo la cercanía del producto respecto al usuario, sino del usuario respecto al producto.