La respuesta de mi amigo

Azul-1

Lo primero es que para entender de qué va este artículo, te va a tocar leerte este primero, a no ser que vengas ya de allí, claro, en cuyo caso te agradezco mucho que te hayas interesado por conocer el final de la historia sobre cuál fue la respuesta de mi amigo. Allá va.

El tema es que, como os contaba, la primera propuesta que salió de mi cabeza para solucionar el cuello de botella que habíamos encontrado que frenaba nuestro proyecto no era mala en absoluto. Tanto así que, de hecho, la hemos adaptado para otra de las fases en las que, una vez iniciado, este proyecto incurrirá. Pero, acertada o no, lo importante fue que activó la respuesta de mi amigo; ésta:

— Es buena… pero da sensación de… reactiva.

Luego añadió algo sobre mirar no sé qué números y levantar nuestra propia infraestructura para compensar no sé qué declive…, pero nada de eso es lo importante. Es más ni siquiera fue la respuesta que casi me hace caer del asiento.

¿No fue ésa la respuesta que casi me hace caer del asiento?

No, la verdad que no. De hecho, ni entendí de lo que hablaba — entre otras cosas porque hablábamos en inglés y, claro, «reactive» podría haber significado casi cualquier cosa en el contexto en el que estábamos hablando… —, así que quise preguntar qué significaba «reactive» en aquel contexto, pero no tuve tiempo porque la conversación se desvió durante más de 45 minutos tratando de encontrar otras alternativas que nos permitieran salvar el escollo que habíamos encontrado.

Fueron 45 minutos de ligera angustia, ya que todo el Coloso de Rodas que nos había llevado seis meses montar se tambaleaba por un escollo que acabábamos de encontrar…

¿Podríamos seguir el proyecto adelante?

Al cabo de esos 45 angustiosos minutos y de haber cruzado más de una docena de ideas que acababan entrañando un problema aún mucho mayor del que intentábamos solucionar se hizo un silencio, el que yo aproveché para, por fin, preguntar:

— Oye, por cierto, antes que dijiste que mi primera idea era «reactiva»… ¿qué querías decir con «reactiva» en este caso? — y pensando que se refería a mi narrativa, añadí: — Que me he ido demasiado lejos por un pequeño obstáculo que hemos encontrado en el camino, ¿no?

Y aquí, en su gloria y su apogeo, fue cuando mi amigo me dijo esto:

— No, en absoluto. Lo que quiero decir es que hemos averiguado algo sobre nuestro proyecto que es una mierda. Y en lugar de arreglarlo nosotros haciendo que no sea una mierda, hacemos lo que hacen todos los demás: empujamos la mierda hacia el otro extremo del embudo haciendo que nuestros clientes paguen por nuestro error, obligándonos a darle más importancia a cómo vendemos el producto al hecho de que, verdaderamente bien diseñado, el producto se venderá por sí solo. Tratemos de no ser tan mediocres como tanta otra marca ya existente en el mercado.

Y ésa fue verdaderamente la respuesta de mi amigo

A la que yo sólo pude contestar:

— Glorioso… francamente glorioso.

Porque verdaderamente me lo pareció y aún me lo sigue pareciendo. Porque detrás de esta alocución de mi amigo hay una gran verdad: la del número de marcas representantes de compañías, de productos y de servicios que tratan de empujar verdadera mierda en lo que al desarrollo y al diseño de sus productos y servicios se refiere al otro extremo del embudo haciendo que sus clientes paguen las consecuencias de un trabajo mal hecho. Y, lo peor, pretenden que una «buena campaña de marketing» arregle el estropicio que pudieron haber solucionado creando un buen producto o servicio que, como sugería mi amigo, «se venda por sí solo».

— Y es que, tengámoslo en cuenta, el buen marketing no es el que mejor sabe maquillar las deficiencias de un servicio o producto, sino el que se esfuerza en generar el servicio o producto que, libre de toda posible mácula, se venda por sí solo.

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Ibai Fernández

Ibai Fernández

Experto en negocios digitales, marketing digital, eCommerce, comunicación, publicidad y creatividad. Ayudando a negocios a dar el gran paso hacia la Era Digital desde 2008.

2 respuestas

  1. Verdaderamente se ha de plantear el trabajo como algo retador para ti, los resultados suelen venir después del esfuerzo.

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