El lenguaje de los emojis

La Era de la Comunicación Digital ha implicado un sinfín de cambios en la sociedad humana. Hoy en día, las herramientas tecnológicas definen nuestra cotidianidad y nos mantienen en conexión con el resto del mundo. Los celulares, las computadoras y las tablets son ventanas desde las que tener algo así como una vista perfecta a esta aldea global en la que vivimos. Y en esta nueva era todo es renovado, incluidos, por supuesto, los métodos de comunicación. Por ejemplo, desde hace ya bastantes años la comunicación a través de los emojis han evolucionado hasta convertirse en una nueva forma de comunicación iconográfica y no verbal: el lenguaje de los emojis.

Y es que a día de hoy se envían unos 6.000.000.000 de emojis diarios. Son casi una necesidad para cualquier comunicador digital que se precie, constituyendo el complemento emocional perfecto a cualquiera que sea el texto que uno escriba. Así, de alguna manera, los emojis logran ampliar las ideas sucintas que sólo el texto de los mensajes no es capaz, dándoles profundidad  y, sobre todo, el tono que el texto escrito por sí solo no es capaz de comunicar.

Además, la comunicación a través de emojis conforma un idioma que puede ser comprendidos por hablantes de cualquier idioma, lo que lo dota de una carácter de universalidad único.

La ideografía y los emojis: el inicio del lenguaje humano

En los albores de la comunicación humana — podemos imaginarnos —, abundaban los gruñidos, los berridos, los gestos e incluso los golpes; pero con el paso de los años — los siglos, los milenios… — esos sonidos inicialmente sinsentido llegaron a evolucionar hasta las unidades mínimas con significado; es decir, lo que hoy conocemos como palabrasTuvo que pasar aun mucho más tiempo antes de que las esas palabras encontraran su representación gráfica; esto es, que la comunicación oral diera lugar a la comunicación escrita. Con ello la información pudo comenzar a ser almacenada y distribuida, consiguiendo, además, ganar la batalla al pasar del tiempo.  

La invención de la escritura marcaba así el momento en el que el hombre pudo comenzar a registrar sucesos, acontecimientos… y, en definitiva, todo lo que pasaba por su ya no tan primaria cabeza. Por eso la Historia de la humanidad — así, con mayúscula, en tanto que disciplina humanística y como episodio posterior al de la Prehistoria — inicia con la invención de la escritura hace unos 5.000 años.

Las primeras lenguas que fueron fijadas mediante su representación gráfica pertinente no eran de escritura alfabética sino de escritura ideográfica o escritura ideogramática. Es decir, eran lenguas cuyas representaciones gráficas no estaban compuestas por letras que hacían referencia a fonemas concretos (a sonidos, en definitiva) sino que se trataba de «ideas» expresadas de manera gráfica a través de «pequeños dibujos», cada uno de los cuales representaba una de esas ideas.

El lenguaje de los emojis

Desde entonces, las lenguas, en su evolución, encontraron en los alfabetos formas más económicas y pragmáticas de expresión; lo que no significa, por supuesto, que hayamos abandonado, en absoluto, la metodología iconográfica de expresión que aún podemos seguir encontrando en señales de tránsito, ritos religiosos, cálculos matemáticos…

El lenguaje de los emojis símbolos matemáticos
Ideogramas matemáticos
El lenguaje de los emojis símbolos religiosos
Ideogramas religiosos
El lenguaje de los emojis símbolos tránsito
Ideogramas de tránsito

…y, por supuesto, en nuestros chats.

Y es que los emojis no son sino ideogramas digitales, es decir, símbolos que contienen una idea completa y que son comprensibles por sí mismos. Símbolos cuyo significado, no obstante, es amplio e interpretable de acuerdo al contexto. Símbolos que comunican y representan un mensaje visual… Tal y como, por ejemplo, tenían los antiguos egipcios su lenguaje jeroglífico.

El lenguaje de los emoji jeroglíficos egipcios
Jeroglíficos egipcios

El lenguaje de los emojis en la comunicación digital

El origen de los emojis también hace pensar en ellos como en un idioma en sí mismo. Los emojis fueron creados a finales de los 90 por el japonés Shigetaka Kurita, un empleado de la NTT DoCoMo, una operadora de telefonía celular japonesa.

El primer emoji fue el corazón rojo, un signo universal de amor y cariño, introducido por primera vez en el teléfono móvil Pocket Bell de la compañía nipona. Este corazón lo cambió todo: la respuesta fue positiva; tanto que la disponibilidad de emojis en el siguiente modelo del celular se amplió a 176 emojis.

La palabra emoji (en japonés: 絵文字) es un término japonés compuesto del caracter e (imagen, dibujo: 絵) y de moji (carácter: 文字).

«Emoji» en Wikipedia

Un emoji vale más que mil palabras

Una vez que surgieron, los emojis fueron adoptados por la comunidad con una naturalidad abrumadora, casi como si hubiesen estado esperándolos desde siempre. Y es que hoy por hoy los emojis están por todos lados: ¡Hasta hay una película de los emojis! Hoy en día, los emojis son parte de la cotidianidad, al punto en el que raro es el usuario que se acuerde de la «época pre-emojis» en la que todo lo más que podíamos hacer para expresar el tono en el que estaban escritos nuestros mensajes era mediante la adición de emoticonos, los «emojis primitivos».

Si preguntáramos a los usuarios de WhatsApp, por ejemplo, por qué usan emojis, la mayoría de ellos, más probablemente, se encogerían de hombros y nos mirarían con caras que fueran del asombro a la extrañeza, como queriendo decir: «¿Qué preguntas son ésas? ¡Son emojis! ¡Están ahí para ser usados!».

Algunos otros, en cambio, probablemente te dijeran lo que es más cierto: que los emojis son complementos perfectos para los mensajes que escriben en sus conversaciones de chat.

Y es que la comunicación humana no consiste tan sólo en hablar o escribir. De hecho, es ampliamente convenido por la comunidad científica que la mayor parte de la comunicación humana, de hecho, es lenguaje no verbal; es decir, que gestualidad, expresiones faciales, el tono de voz así como el «color emocional» de lo que se dice (y de lo que no se dice también, de hecho). Éstos son algunos de los aspectos de la comunicación no verbal que no pueden ser leídos en un mensaje… pero que sí se pueden «interpretar» a través de un emoji.

Recordemos que la forma más natural de comunicación es cara a cara, circunstancia en la que se dan — de forma sincrónica — el lenguaje verbal y el lenguaje no verbal. Así, los emojis complementan el mensaje escrito porque representan esa parte del lenguaje no verbal que se pierde en la comunicación escrita.

Gracias al uso de los emojis, por ejemplo, podríamos diferenciar un «te quiero» honesto de un «te quiero» sarcástico, sin que hayamos de mediar para ello más nada que el «dibujito» adecuado.

El lenguaje universal de los emojis

Otro aspecto importante de los emojis — y que los diferencia, en tanto que lengua, de todas las demás del planeta — es que universal. Universal al modo que lo son la mayoría de los iconos de señalética internacional utilizados, por ejemplo, en todos los aeropuertos o en la mayor parte de las puertas de los retretes de todo el mundo.

Símbolos, iconos, signos… que son inmediatamente comprendidos por casi todos nosotros sin importar qué idioma hablemos o de qué cultura provengamos.

Esto ocurre debido al sentido intuitivo y descriptivo de dichos símbolos, signos e iconos — y que se hace extensivo al lenguaje de los emojis — que los individuos descifran, entre otras cosas, debido a su grado de similitud con la vida real.

El lenguaje de los emojis como herramienta publicitaria

El lenguaje de los emojis ha alcanzado, de hecho, tal grado de universalidad que han llegado a ser — como ya se ha comentado — no sólo protagonista de películas sino también adoptados como herramientas publicitarias.

Por ejemplo, en 2015, Durex aprovechaba el sentido que la cultura del Internet le había dado ya por aquel entonces  al emoji de la berenjena y del durazno para hacer publicidad que se acercaba a las audiencias más jóvenes y digitales.

Y también en 2015, Dove desarrolló un emoji con cabello rizado como una campaña para promover la inclusión. Publicidad que no utiliza palabras y que es universal: oro puro.

Puede antojarse curioso pensar que este regreso a métodos comunicativos de la Antigüedad es, por ahora, uno de los mejores intentos en los que se ha incurrido a la hora de crear una forma de comunicación universal.

El lenguaje de los emojis Durex
El lenguaje de los emojis Dove

17 de julio: ¡Día Mundial del Emoji!

De hecho, por surrealista que pueda parecer, hasta existe ya un Día Mundial del Emoji, que se celebra en las redes sociales más populares (Twitter, Instagram o Facebook) usando el hashtag #WorldEmojiDay.

¿Y por qué el 17 de julio? Porque el 17 de julio es el día que aparece en el emoji del calendario: 📅

Academias del lenguaje de los emojis

Sin duda, el futuro de los emojis pinta resplandeciente. Su popularidad no va a disminuir; por el contrario, ya entró a los mundos del cine y de la publicidad y, más probablemente, con el paso del tiempo empezará a ser usado en otras multitud de contextos. Pero por muy progresista que sea este nuevo y universal lenguaje de los emojis, técnicamente no puede ser calificado como tal. Hay varios aspectos que caracterizan a los lenguajes de los que el lenguaje de los emojis carece.

Por una parte, los idiomas son sistemas estructurados y planificados. Los orígenes de cada lengua son espontáneos, pero lo que las hace lenguas es que, a la larga, se van configurando para ser comunes — y para obedecer a un grupo de normas comunes — a un grupo de individuos. Por otra parte, a diferencia de lo que ocurre en el lenguaje de los emojis, los lineamientos de los idiomas son absolutamente arbitrarios. Por ejemplo, en español, la palabra árbol no tiene ninguna relación natural con su referente.

En el lenguaje de los emojis no existe ninguna estructura pensada ni planificada. Los sentidos se dan de forma espontánea, natural y no reglada. Además, por supuesto, es un idioma que carece de ninguna clase de autoridad que lo avale. Por lo tanto, el lenguaje de los emojis se podría definir como un lenguaje ideográfico que se ha quedado anclado en su niñez más temprana. Quizá en el futuro alguna institución se haga responsable de estructurar el lenguaje de los emojis adecuadamente llegando a convertirlo en un idioma, quién sabe.

Este regreso a los métodos antiguos y confiables sea tal vez una muestra de que los instintos primigenios — incluso los de los humanos — prevalecen sobre la fuerza de los hábitos… o quizás, al contrario, sea el hábito el que nos hace retornar a nuestros instintos más primordiales. Y las nuevas tecnologías no están acá para modificar la naturaleza humana, sino para — a lo sumo — convertirse en nuevos intermediarios de técnicas cuyas eficacia ya ha sido de sobra probada a lo largo de los siglos.

El lenguaje de los emojis, en cualquier caso, no resulta sino una prueba de lo que ocurre cuando las tecnologías aciertan a cubrir con creces las necesidades y/o los deseos del público.

Ibai Fernández

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