Cultivando la sociedad inconformista del mañana

El Elefante Encadenado, de Jorge Bucay.

«El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy pequeño. […] No escapa porque cree […] que no puede. […] Jamás ha vuelto a cuestionar […] ese recuerdo».

Es sencillo sentirse reflejado en este cuento, pues el mismo no hace sólo referencia a la educación, sino a todo ámbito de la vida en sociedad. Esto es, vivimos en una realidad en la que la mayor parte de sus integrantes dan por sentadas las bases mismas sobre las que se sustenta… o sobre las que asumimos que se sustenta. Y es que, como el elefante a la cadena, no sólo hemos nacido con la asunción de su existencia, sino que, para mayor delito, procedemos a validarla continua y diariamente a través de la epidemia de conformismo social y de tendencia a la permisividad ciudadana a ser manipulados en lo referente a la política y a la superabundancia e infame hiperestimulación mediática.

Y, volviendo a la educación, porque ésta es producto de la sociedad en la que nace, crece y se instala y, por tanto, no es sino otra receta más para hacer de la sociedad una más acomodaticia y manejable. Quiero decir: no cuestionamos nada porque no nos enseñan a hacerlo; porque no está en el interés de las grandes esferas de poder político el enseñarnos a hacerlo… ¿Qué empresario circense querría enseñar a sus elefantes a darse cuenta de que tienen más fuerza de la que creen, haciendo peligrar con ello el circo y la empresa que lo ampara en sí misma?

Por lo tanto, sí, podemos extrapolar este cuento a todo ámbito social. Pero, la pregunta relativa a los cambios necesarios en los centros educativos, resulta, así pues, en una más general: ¿podemos darle la espalda a esa sociedad pusilánime — y a la educación pusilánime que ésta ha diseñado — para enseñar a nuestros alumnos a ser abanderados en el juicio crítico de los mecanismos sociales — y sus diferentes expresiones —, a los que venimos acostumbrados por los siglos de los siglos, por obra de las más altas esferas de poder?

Y yo, como opinión, diré que es nuestra obligación hacerlo, así seamos individuos incómodos para el sistema — para cualquier sistema o para cualquier ámbito de éste. Porque es nuestra responsabilidad moral crear individuos críticos que integren una mejor sociedad, la del día del mañana.